La cadena minorista estadounidense Target eliminará unos 500 puestos de trabajo en centros de distribución y oficinas regionales, mientras que el presupuesto se destinará a más horas y formación para los empleados de las tiendas. Se trata de un cambio de rumbo notable bajo la dirección del nuevo director ejecutivo, Michael Fiddelke.
Recuperación de la satisfacción del cliente
En los últimos años, Target ha tenido que lidiar con quejas sobre tiendas desordenadas, estantes vacíos y largas colas. Un problema que no solo reduce las ventas, sino que también afecta a la imagen de la cadena. Durante cuatro años, la facturación anual se mantuvo prácticamente igual, lo que supuso un revés para una empresa acostumbrada al crecimiento.


