Tras años de crecimiento vertiginoso, el cliente de lujo asiático —y, en particular, el chino— está experimentando un cambio fundamental. Ya no es el volumen lo que impulsa el mercado, sino el refinamiento, la confianza y la identidad cultural. Lo que se perfila hoy en Asia obligará también a las marcas de lujo occidentales a revisar su estrategia.
Menos espectáculo, más contenido
Durante años, Asia ha sido el motor de crecimiento del sector del lujo a nivel mundial. Los consumidores chinos, en particular, impulsaron la demanda, tanto en su propio país como durante sus viajes de compras internacionales. Hoy, sin embargo, se perfila un cambio estructural. El cliente de lujo en China ha madurado y determina cada vez con mayor firmeza qué es lo que tiene valor. El lujo evoluciona de un símbolo de estatus importado a una expresión personal de identidad y cultura.


