Collect&Go, el servicio de compra online de Colruyt Group, pone en marcha en Lovaina un pequeño vehículo eléctrico de reparto sin conductor. El proyecto piloto, que se desarrollará desde mediados de mayo hasta agosto, es una primicia en Bélgica: nunca antes había circulado por la vía pública un vehículo autónomo sin un recorrido fijo.
Lovaina como laboratorio de pruebas
Lovaina servirá en los próximos meses como un experimento en vivo para el futuro de la entrega de última milla en Bélgica: quienes vivan dentro de la circunvalación de la ciudad universitaria podrán recibir entregas a domicilio de Collect&Go mediante un vehículo autónomo. El vehículo está equipado con cámaras y tecnología de radar para detectar obstáculos y usuarios de la vía pública, y circula a una velocidad máxima de 25 km/h.
El carrito no tripulado puede transportar la compra de dos clientes a la vez. Los clientes abren el compartimento con un código personal. Tras la entrega, el carrito regresa al punto Collect&Go de Kessel-Lo para recoger una nueva carga. Cabe destacar que el servicio se ofrece al mismo precio que la entrega a domicilio existente a través de repartidores particulares (7 euros), que seguirá existiendo en paralelo. Collect&Go subraya que ambos modelos son complementarios.
Autónomo, pero no sin supervisión
No obstante, hay que añadir inmediatamente una serie de «advertencias». El carrito no realizará entregas dentro de la zona peatonal ni en la circunvalación. Y aunque el vehículo no va tripulado, no funciona de forma totalmente autónoma. Es supervisado continuamente por un operador a distancia.
Según sus propias declaraciones, con esta prueba Collect&Go responde a dos retos estructurales del comercio electrónico: el elevado coste y la complejidad de la «última milla» y la creciente presión sobre la movilidad urbana. Al optar por un vehículo eléctrico compacto que opera de forma autónoma (bajo supervisión), la empresa apuesta por una entrega más eficiente y sostenible en los centros urbanos densamente poblados. Según el director Tom De Prater, el rápido crecimiento de la compra online obliga a los minoristas a desarrollar nuevos modelos logísticos, especialmente en ciudades donde aumentan la congestión del tráfico y las normas medioambientales.







