Las cadenas de supermercados belgas están probando, todas juntas, un sistema de depósito en envases reutilizables. En Malinas se pone en marcha una prueba (temporal) con envases de champiñones, pero las expectativas son muy altas.
Sistema uniforme de depósito
Albert Heijn, Aldi, Carrefour, Colruyt, Delhaize y Lidl sustituyen la clásica bandeja desechable para champiñones por una alternativa reutilizable con depósito. Al menos, eso es lo que harán durante seis meses en Malinas. La prueba debe demostrar si tanto los consumidores como los sistemas logísticos están preparados para un cambio a gran escala, que podría transformar toda la cadena de envases belga.
Los minoristas introducen una bandeja estandarizada, fabricada en polipropileno, por la que los consumidores pagan un depósito de treinta céntimos de euro. Posteriormente, pueden devolver la bandeja en cualquier tienda adherida al programa, independientemente de dónde se haya comprado. El sistema funciona, en efecto, mediante códigos QR que identifican de forma única cada envase. Esto permite supervisar con precisión el número de rotaciones, los porcentajes de devolución y la vida útil de cada envase. En algunas tiendas, la devolución se realiza a través de máquinas expendedoras con vales, en otras, en caja.
Respuesta a los requisitos europeos
El momento en que se lleva a cabo la prueba coincide con el Reglamento europeo sobre envases PPWR. Este establece que, a partir de 2030, las frutas y hortalizas de menos de 1,5 kilogramos ya no podrán comercializarse en envases de plástico de un solo uso. Fost Plus subraya que la iniciativa no constituye una alternativa a los sistemas de reciclaje existentes: «Este proyecto es independiente de la bolsa azul que recoge los envases desechables para su reciclaje».
Llama la atención la amplia colaboración a lo largo de toda la cadena de valor. Además de los minoristas, también participan actores logísticos, empresas tecnológicas y productores. Este enfoque a gran escala debe evitar que surjan sistemas paralelos que sigan siendo ineficientes y costosos.
«La reutilización solo funciona a gran escala, y esa escala solo se alcanza si todos los supermercados realizan el mismo esfuerzo. Eso es lo que hace que este proyecto sea único: por primera vez, todos los grandes supermercados belgas dan juntos un paso sostenible hacia los envases reutilizables, no unos al lado de otros, sino unos con otros», afirma Henriane Gilliot, de la federación sectorial Comeos.
Logística y comportamiento bajo la lupa
La prueba no solo se centra en la tecnología, sino también en el cambio de comportamiento. La pregunta central es si los consumidores están dispuestos a devolver activamente los envases. Al mismo tiempo, los socios analizan el impacto en la logística, la estructura de costes y la eficiencia operativa. La trazabilidad digital también desempeña un papel crucial en este sentido.
El resultado de la prueba determinará si el modelo es escalable desde el punto de vista económico y operativo. En caso de éxito, es previsible una implantación más amplia, posiblemente también para otras categorías de productos. Según Geert Verbelen, de VIL, la ambición va más allá de la mera reducción de residuos: «Con un enfoque circular podemos utilizar las materias primas de forma más inteligente y reducir los residuos y las emisiones».
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