Al final no habrá fusión ni adquisición entre la casa de moda española Puig (conocida por Dries Van Noten y Jean Paul Gaultier) y el grupo cosmético estadounidense Estée Lauder. Las empresas han suspendido las negociaciones y seguirán su trayectoria de forma independiente.
Puntos conflictivos
En marzo de este año se supo que el gigante estadounidense de la cosmética Estée Lauder mantenía conversaciones avanzadas sobre una fusión con la española Puig, propietaria de marcas como Nina Ricci y Paco Rabanne. Una fusión podría haber dado lugar a un grupo de lujo con una facturación anual de unos 20 000 millones de dólares (18 000 millones de euros). El jueves por la noche, ambas empresas anunciaron simultáneamente que las negociaciones no habían dado lugar a un acuerdo. Uno de los escollos de las negociaciones fue el paquete de exigencias de Charlotte Tilbury, según revelaron fuentes conocedoras del asunto a Bloomberg. Tras la noticia, las acciones de Puig cayeron, mientras que las de Estée Lauder registraron una subida.
En un comunicado de prensa, Puig califica el proceso de enriquecedor. La empresa subraya la solidez de su modelo de negocio y sigue centrada en la creación de valor para los accionistas. El grupo no descarta nuevas operaciones de fusiones y adquisiciones y se mantiene fiel a sus prioridades estratégicas.
La declaración de The Estée Lauder Companies sigue la misma línea en cuanto al contenido. La empresa sigue ejecutando la estrategia dentro del programa «Beauty Reimagined» y no descarta desinversiones. «Creemos que nos encontramos en una posición única para impulsar un crecimiento sostenible a largo plazo a nivel mundial», afirma Stéphane de La Faverie, presidente y director ejecutivo.
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