Las negociaciones sociales sobre el centro de distribución europeo de H&M en Bélgica, que cerrará sus puertas este otoño, se han estancado. Los empleados bloquean el acceso a las instalaciones. Esto amenaza con provocar problemas de suministro para la cadena minorista.
«La ruptura es total»
En marzo de este año, H&M anunció que tenía previsto cerrar este otoño su centro de distribución europeo en Ghlin, lo que pone en peligro 440 puestos de trabajo. El 18 de mayo, la dirección y los sindicatos se reunieron para negociar el despido colectivo, pero las negociaciones no dieron resultados concretos.
Además, el pasado viernes se recibió en el centro de distribución una solicitud inesperada para enviar con carácter urgente, a partir del martes, 720 000 unidades de las 1,2 millones disponibles, mientras que un envío grande habitual suele ser de entre 50 000 y 60 000 unidades. Las existencias en las sedes españolas e italianas parecen estar agotándose debido a la interrupción del funcionamiento en Bélgica, donde ya hubo una huelga en abril, y ello justo cuando se acerca el importante periodo de rebajas de verano.
«El miércoles había una reunión prevista, pero se ha aplazado y, desde entonces, se ha roto el diálogo social», afirma el sindicalista Philippe Dumortier (FGTB) a la agencia de prensa Belga. Los trabajadores volverán a plantar cara el miércoles a la entrada de las instalaciones de Ghlin. «La ruptura es total y hemos pedido a la dirección sueca del grupo que nos envíe a otro negociador», afirman.
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