Heineken se ve presionada por los principales accionistas para que rompa con la tradición de los nombramientos internos y nombre a un candidato externo como nuevo presidente del consejo de administración. La repentina salida de Dolf van den Brink a finales de mayo puso al grupo cervecero neerlandés en una situación complicada.
Empresa familiar con tradición
Dos de los quince mayores accionistas, First Eagle Investments y Artisan Partners, abogan abiertamente por un director externo al frente de la empresa. Julien Albertini, gestor de carteras de First Eagle, ve la salida de Van den Brink como una oportunidad para la renovación. «Mi preferencia sería por alguien de fuera», declara al Financial Times. Su colega Daniel O’Keefe, de Artisan Partners, se expresa con más escepticismo: «Estamos condenados a acabar con alguien bastante mediocre; esa es la historia de la empresa».
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