La cervecera belga Alken-Maes, perteneciente al grupo Heineken, ha cerrado el año 2025 con una caída de la facturación y unas pérdidas netas considerables en un mercado en contracción. La empresa no espera volver a crecer hasta 2029.
Perspectivas decepcionantes
Alken-Maes, conocida por marcas de cerveza como Maes, Cristal, Grimbergen, Affligem, Mort Subite y Hapkin, registró el año pasado una caída de la facturación del 5 %, pasando de 344 a 325 millones de euros. En el balance final se registró una pérdida neta de 104 millones de euros, frente a un pequeño beneficio el año anterior, según se desprende del informe anual recién publicado.
Las cifras de pérdidas se deben principalmente a una amortización de 157 millones de euros, con la que la empresa matriz Heineken indica que la filial belga generará menos ingresos de lo que se había estimado anteriormente en los próximos años. Se trata, por tanto, de un ajuste contable que no tiene ningún impacto en las actividades diarias de Alken-Maes. A principios de este año, la cervecera sí que suprimió una veintena de puestos de trabajo.
Heineken prevé que el mercado belga de la cerveza se contraiga un 1,3 % anual hasta 2028. La empresa no espera volver a crecer hasta 2029. Según el informe anual, la causa radica principalmente en unas perspectivas de exportación decepcionantes, agravadas por la inflación y retos macroeconómicos más amplios.
Ayer, la cervecera Haacht, también del sector, publicó resultados en números rojos, aunque la empresa vislumbra un cambio de tendencia tras varios años difíciles.
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