Los tres últimos días de la gira comercial Wingzz China discurrieron desde Alibaba, en Hangzhou, hasta las empresas tecnológicas de Shenzhen. Lo que más llama la atención es que los robots autónomos no son una visión de futuro, sino que ya determinan cómo los chinos compran, producen, se desplazan e incluso reciben su comida a domicilio.
Alibaba conecta el comercio minorista con la logística
El quinto día comenzó en el campus de Alibaba en Hangzhou. La combinación de Alibaba, la cadena de supermercados Freshippo y la empresa de logística Cainiao puso especialmente de manifiesto hasta qué punto las distintas partes de la cadena minorista están cada vez más interrelacionadas.
En Freshippo, el supermercado es a la vez tienda, centro de distribución y restaurante. Los clientes pueden elegir los productos físicamente, pagar de forma digital o hacer un pedido online para su entrega local. El pescado y el marisco frescos se pueden preparar allí mismo. Esa combinación ilustra la idea de Alibaba del «New Retail»: lo online y lo offline ya no son canales separados, sino que utilizan la misma infraestructura.
Cainiao aplica esa lógica a la logística. La automatización, los datos y la inteligencia artificial deben hacer que las mercancías circulen por la red de forma cada vez más eficiente. Para los minoristas europeos, esa conexión resulta especialmente interesante: la digitalización no se limita a la tienda online, sino que se extiende hasta lo más profundo de la gestión de existencias y la distribución.
La conducción autónoma se hace realidad
En Shenzhen, los participantes pudieron experimentar de primera mano el transporte autónomo durante un trayecto con Apollo Go, el servicio de taxi autónomo de Baidu. Apollo Go ya opera en 28 ciudades y ha recorrido más de 350 millones de kilómetros de forma autónoma.
En TCL CSOT, el grupo visitó una de las denominadas «fábricas oscuras», donde una automatización avanzada respalda el proceso de producción. El fabricante produce pantallas para, entre otros, televisores, teléfonos inteligentes y coches. La escala a la que se aplica aquí la automatización deja claro que la inteligencia artificial se está convirtiendo, cada vez más, en parte integrante de los procesos industriales en China.
Durante una sesión con David Li, director del Shenzhen Open Innovation Lab, surgió al mismo tiempo otra explicación del ritmo de innovación chino: Shenzhen combina de forma especialmente estrecha la capacidad de producción, los conocimientos de hardware y el espíritu emprendedor. Esto permite a las empresas desarrollar, probar y adaptar nuevas ideas con rapidez.
El dron se convierte en repartidor
En la jornada de clausura volvió a quedar patente esa breve distancia entre la tecnología y su aplicación. Meituan hizo una demostración de su servicio de reparto con drones, en el que comidas, bebidas y productos de uso diario se transportan de forma autónoma en distancias cortas. Lo que en su día se consideró un experimento futurista, hoy funciona comercialmente en decenas de rutas de diferentes ciudades.
El recorrido concluyó en INNO100, donde jóvenes empresas tecnológicas presentaron sus productos y los visitantes pudieron probarlos al instante. Quizás esto resuma mejor la observación más importante de la semana: China no solo destaca por desarrollar nuevas tecnologías, sino sobre todo por sacarlas rápidamente del laboratorio.
Tras siete días, esa rapidez resulta ser el hilo conductor. Desde el concepto de tienda y el almacén hasta la fábrica, el robotaxi y la entrega mediante drones: en China, la experimentación y la ampliación a gran escala están sorprendentemente cerca la una de la otra.
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