Los fabricantes de sustitutos cárnicos no pueden utilizar nombres de animales, pero sí descripciones como hamburguesa, salchicha o nuggets. Cabe destacar que los productos cárnicos híbridos también podrían verse afectados por el compromiso europeo.
El lobby agrícola consigue una victoria parcial
El Parlamento Europeo y los Estados miembros alcanzaron ayer un compromiso sobre el uso de nombres de carne para productos vegetales. Ya no se podrán utilizar 31 denominaciones, entre ellas pollo, ternera, filete, beicon, hígado, pata o ala. Sin embargo, sí se podrán seguir utilizando descripciones como hamburguesa, nuggets, carne picada, jamón y salchicha. El lobby agrícola llevaba tiempo abogando por una prohibición radical, oficialmente para evitar la confusión entre los consumidores, pero en realidad sobre todo para proteger a la industria cárnica.
Pero el compromiso también implica una definición más estricta de lo que son los productos cárnicos. Como consecuencia, tanto la carne cultivada (que aún no se comercializa en Europa) como la categoría de productos cárnicos «híbridos», en fuerte crecimiento, es decir, productos cárnicos a los que se han añadido proteínas vegetales con fines de sostenibilidad y salud, tampoco podrán utilizar denominaciones cárnicas. Sin embargo, los productores y los supermercados han apostado fuerte últimamente por estos productos híbridos, ya que permiten al consumidor conocer de forma accesible una alternativa más sostenible y saludable, con un menor contenido en grasas, más fibra, menos emisiones de CO₂ y un menor consumo de agua y tierra.
«Big misteak»
Las voces del sector vegetal califican el compromiso alcanzado de vergonzoso. La confusión entre los consumidores no hace más que aumentar y, además, se está perjudicando al sector. «La propuesta también podría tener consecuencias para los productos cárnicos híbridos e incluso para los productos que solo utilizan descripciones de sabor como «tocino», «pollo» o «carne de vacuno». Nosotros, como The Vegetarian Butcher, no podemos creerlo», afirma el director general Rutger Rozendaal en LinkedIn. «A BIG misteak, para nosotros, para los animales y para el planeta. Y no olvidemos a los consumidores, que no se confunden con los nombres de los productos vegetales y a los que esta legislación no les aporta absolutamente nada».
Por cierto, la normativa aún no es definitiva: aún queda por concretar algunos aspectos técnicos y someterla a votación en el pleno del Parlamento Europeo.


