La crisis de seguridad alimentaria relacionada con productos de leche infantil contaminados en varias marcas, entre ellas Nestlé, Danone y Lactalis, sigue dando que hablar: en Bélgica, los productos contaminados han vuelto a llegar accidentalmente a las tiendas, mientras que un informe parlamentario francés se muestra también muy crítico con la gestión del asunto.
«Demasiado lento y con muy poco control externo»
En diciembre se puso en marcha todo cuando el gigante suizo de la alimentación Nestlé retiró del mercado decenas de lotes de leche infantil en sesenta países. La leche podía contener cereulida, una toxina que puede provocar vómitos y diarrea intensos en los bebés. Más tarde, Danone y Lactalis también llevaron a cabo retiradas similares. En todos los casos, la causa resultó ser aceite contaminado procedente de un subcontratista chino.
Un informe parlamentario francés acusa ahora tanto al Gobierno como a los fabricantes de graves deficiencias en la gestión de la crisis: según el informe, ambas partes reaccionaron con demasiada lentitud. Nestlé no informó a las autoridades y a otros fabricantes hasta muy tarde, mientras que el Gobierno tardó diecisiete días en informar a todos los profesionales sanitarios. Los parlamentarios critican la falta de controles independientes y advierten de que los organismos de control confían demasiado en los autocontroles del sector.
Leche retirada de las tiendas belgas
En Bélgica, los productos contaminados están reapareciendo ahora en las estanterías de las tiendas, a pesar de las retiradas anteriores. Debido a un error de suministro en Medi-Market y el distribuidor farmacéutico Phoenix, dos lotes de leche infantil Nutrilon de Danone se vendieron accidentalmente entre finales de abril y mediados de mayo. Se pide a los padres que comprueben los números de lote y devuelvan los productos. La Agencia Federal para la Seguridad de la Cadena Alimentaria (FAVV) está investigando actualmente todos los puntos de venta afectados. Se estima que se trata de unas 200 cajas.
Para evitar que se repita, el Parlamento francés formula doce recomendaciones, entre las que se incluyen normas más estrictas para los aditivos en la alimentación infantil y más controles independientes, financiados por el propio sector. Nestlé subraya que la empresa ha actuado con transparencia desde la primera detección de cereulida (a finales de noviembre de 2025) y ha colaborado estrechamente con las autoridades. Sin embargo, las críticas persisten, sobre todo porque los productos no se retiraron públicamente hasta enero de 2026. Danone también reconoce el error y promete mejores controles en el futuro.
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