Las consecuencias del ciberincidente en Ahold Delhaize siguen notándose este martes. En Albert Heijn, la tienda online está fuera de servicio y se corre el riesgo de que las estanterías se queden vacías; en Delhaize, en cambio, las tiendas sí reciben suministros y el comercio electrónico funciona de forma limitada.
Gran incertidumbre
Los problemas informáticos aún no se han resuelto después de que Ahold Delhaize desactivara de forma preventiva parte de sus sistemas el domingo por la tarde debido a lo que la empresa denomina, de forma bastante vaga, un «incidente de ciberseguridad» o una «avería informática a gran escala». Albert Heijn parece ser la más afectada. La cadena de supermercados ha desactivado sus páginas web, aplicaciones y servicios de atención al cliente de las tiendas. Por ello, los clientes no pueden realizar pedidos y los pedidos realizados anteriormente no se entregan. Las consecuencias también se notan en las tiendas, que, aunque están todas abiertas, se ven afectadas. Varios centros de distribución están paralizados, lo que hace que las tiendas se enfrenten a estanterías vacías, tanto en los Países Bajos como en Bélgica. Los sistemas de caja funcionan, pero las ofertas personalizadas de la aplicación no, y las etiquetas electrónicas de precios muestran precios antiguos.
En Delhaize, los comerciantes aún no pueden enviar pedidos, pero las tiendas se abastecen en función de pedidos anteriores. «Puede que falte algún que otro producto, pero, en principio, las estanterías de nuestras tiendas se reponen adecuadamente», afirma el portavoz Roel Dekelver en Het Nieuwsblad. Según supo ayer RetailDetail, Delhaize también ha autorizado a los comerciantes a abastecerse de proveedores externos debido a la situación de emergencia. En Delhaize ya vuelve a ser posible realizar pedidos en línea. Por precaución, la cadena sigue limitando el número de franjas horarias disponibles. El servicio de atención al cliente no está disponible.
Mientras tanto, sigue sin estar clara la causa de los problemas. Aunque hay muchos indicios de que podría tratarse de un ataque informático, la empresa se limita a calificarlo de «incidente». Tampoco hay claridad sobre si se han filtrado datos de los clientes. Esto provoca incertidumbre y una posible crisis de confianza entre los clientes. En un artículo publicado en el AD, varios expertos critican la comunicación (o la falta de ella) por parte de Ahold Delhaize.
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