Con la adquisición de Everlane, la aplicación china de moda Shein lleva a cabo una operación de compra más que notable: al fin y al cabo, la marca estadounidense de moda ética se ha labrado su reputación sobre la base de la sostenibilidad y la transparencia.
«Transparencia radical»
Según varios medios estadounidenses, Shein pagará unos 100 millones de dólares (86 millones de euros) por Everlane, una marca estadounidense de moda masculina online con 11 tiendas físicas, propiedad de la empresa de capital riesgo L Catterton. El propietario llevaba ya un tiempo buscando un comprador para la empresa, que soporta una pesada carga de deuda. Al igual que muchas otras marcas «digital first», Everlane se ha enfrentado en los últimos años a una ralentización de las ventas online y a unos costes crecientes.
La adquisición es, sin duda, una jugada notable por parte de la empresa china de moda rápida. Everlane, fundada en 2010 en San Francisco por Jesse Farmer y Michael Preysman, apostó desde el principio por la sostenibilidad y la transparencia. La marca ofrecía a los clientes información sobre el origen de las materias primas con las que trabaja, así como sobre el desarrollo de los procesos de diseño, producción y logística, bajo el lema «Radical Transparency». Este posicionamiento contrasta fuertemente con la imagen de Shein, a la que, precisamente por su moda desechable y ultrabarata, se le acusa de falta de transparencia y sostenibilidad.
Los observadores ven en la operación un intento de Shein por comprarse una mejor imagen, ampliar su oferta con marcas de gama algo más alta y evitar la amenaza de los aranceles de importación.
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