Las sucesivas reestructuraciones le han costado a Bijenkorf unos 15 millones de euros. La cadena de grandes almacenes neerlandesa, que el año pasado registró una caída en su facturación comparable, también va a invertir millones en reformas.
El mercado de lujo bajo presión
Las reestructuraciones de 2025 y 2026, en las que, entre otras medidas, se cerró la panadería central y se suprimieron más de 300 puestos de trabajo, le costaron a De Bijenkorf unos 15 millones de euros, según se desprende del informe anual al que tuvo acceso el periódico económico FD. En los próximos cinco años, De Bijenkorf invertirá 36,1 millones de euros en la renovación de las tiendas de Róterdam y Ámsterdam.
De Bijenkorf alcanzó en 2025 una facturación neta de algo menos de 489 millones de euros. Dado que 2024 fue un ejercicio fiscal más corto, la facturación aumentó un 2,8 %, pero en términos comparables se produjo un descenso del 8,3 %. El resultado operativo aumentó de 23,8 a 24,7 millones de euros, mientras que el beneficio neto descendió de 9,4 a casi 4,3 millones de euros. El mercado del lujo se encuentra bajo presión, afirma la empresa.
La cadena de grandes almacenes forma parte del grupo británico Selfridges Group, que a su vez es propiedad del conglomerado tailandés Central Group (60 %) y del fondo soberano saudí Public Investment Fund (40 %). Desde el verano pasado, De Bijenkorf cuenta con un nuevo director ejecutivo, Sean Hill, que anteriormente también trabajó para los grandes almacenes KaDeWe y La Rinascente.
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