Carrefour está probando un robot humanoide en un centro de distribución logística al norte de París. El robot tiene como objetivo aliviar a los empleados de tareas pesadas y repetitivas, y supondría una primicia en el ámbito de la «IA física», es decir, la inteligencia artificial aplicada al mundo físico.
La IA pasa de la pantalla al lugar de trabajo
En Villeneuve-la-Garenne, la cadena francesa de supermercados, en colaboración con su socio tecnológico Capgemini, está probando un robot que toma decisiones de forma autónoma basándose en datos en tiempo real. Se trata de un ejemplo de IA física (Physical AI): el robot cuenta con sensores, micrófonos y cámaras, lo que le permite percibir su entorno de forma dinámica y reaccionar ante él. Esto contrasta con los robots industriales tradicionales, que realizan acciones preprogramadas.
Durante la prueba, el robot transporta una bandeja con productos por el almacén. Por el momento, todo parece aún un poco torpe, pero a largo plazo Carrefour quiere utilizar esta tecnología para tareas físicamente exigentes, repetitivas o que aportan poco valor añadido, como levantar y mover cargas pesadas. De este modo, la cadena espera mejorar las condiciones de trabajo en sus centros logísticos.
Según Michael Schulte, director general de Capgemini Engineering, la prueba «quizá sea un pequeño paso en cuanto a ritmo, pero uno importante en cuanto a ambición». «El verdadero reto de la IA física no radica en construir robots, sino en integrar la IA, la robótica, la seguridad y los procesos operativos en sistemas que aporten un valor real en el lugar de trabajo».
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