A partir del 19 de julio, las grandes empresas ya no podrán destruir la ropa, los complementos de moda y el calzado que no se hayan vendido. Con esta medida, la Unión Europea pretende evitar que los productos en buen estado acaben directamente en el flujo de residuos.
Deshacerse de las existencias por cuenta propia
A partir de ahora, las empresas deberán vender en la medida de lo posible los excedentes de existencias, por ejemplo, con descuentos o a través de canales de distribución alternativos. También podrán donar los productos a organizaciones benéficas o empresas sociales, repararlos, restaurarlos o reciclarlos. Las empresas medianas tendrán hasta el 19 de julio de 2030 para adaptarse a la normativa. Las pequeñas empresas y las microempresas quedan excluidas de la prohibición.
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